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Daliform

Encofrado no recuperable Atlantis Tank

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17 Ejemplo: Riesgo hidrogeológico en Italia Las recientes normas en el ámbito de la protección hídrica destacan la necesidad de realizar cisternas de acumulación y de dispersión a fi n de precaver el peligro de aluviones, sin contar que el tema de la transformación sostenible del territorio va cobrando siempre más importancia. Gracias al Sistema Atlantis es posible realizar cisternas de recogida de las aguas pluviales, cisternas de dispersión e invernaderos con recirculación de agua. De esta manera se devuelve a la tierra la capacidad drenante que el cemento le había quitado, sin ningún impacto visual ni ambiental. Consecuencias Las consecuencias de estos eventos concomitantes llevan a alteraciones notables del ciclo del agua: • por la mayor impermeabilización y por la mayor velocidad de los fl ujos superfi ciales, durante las lluvias, aumentan los caudales hídricos entregados a los receptores, aumentando los desbordamientos y sobrecargando la red de alcantarillado y las plantas depuradoras; • por la menor infi ltración de las aguas meteóricas en el subsuelo se nota una disminución del agua de capa; • la calidad de las aguas meteóricas que recorren los tramos urbanos se contaminan; • derroche de agua potable. Solución La solución de este problema son las cisternas de recogida de agua pluvial, instalaciones idóneas para recoger los picos de precipitaciones para consentir a las instalaciones de alcantarillado y de tratamiento de las aguas que trabajen a un régimen lo más posible constante, con indudables beneficios económicos y de eficiencia operativa también en situaciones con un pico de carga. La excesiva dilución de los líquidos en las plantas de tratamiento de las aguas es efectivamente un elemento muy negativo para la efi ciencia, que se puede solucionar previendo una eliminación paulatina del surplus de agua debido a una intensa precipitación. Igualmente, para las instalaciones de alcantarillado un aumento improviso del volumen de agua a eliminar puede poner en crisis la funcionalidad de un sistema que, en condiciones de régimen, está dimensionado correctamente. En tal sentido las cisternas constituyen una solución asequible y realizable en poco tiempo para adecuar una red de alcantarillado al aumento de las exigencias operativas determinadas por la expansión de las áreas urbanas. Además de estas ventajas, las cisternas de recogida de aguas meteóricas, totalmente enterradas, sin ninguna limitación de transitabilidad, brindan la posibilidad de almacenar agua y por lo tanto de su sucesiva reutilización. La evaporación del agua forma las nubes La lluvia cae de las nubes Los ríos se vierten en los océanos Los depósitos de agua de las tierras emergidas se llenan El agua subterránea vuelve al océano La paulatina extensión de las áreas asfaltadas/cementifi cadas, debido al aumento constante de la densidad de población (casi el doble en los últimos 50 años), provoca grandes alteraciones del régimen de las aguas superficiales y subterráneas y de sus características cualitativas. A este elemento se añade seguidamente una variación climática fruto del aumento de la temperatura que aunque sea de pocas décimas de grado, modifi ca las dinámicas meteorológicas tradicionales. El efecto más evidente es una cierta tropicalización del clima también en las zonas templadas, con consiguientes precipitaciones más violentas e intensas, seguidas de periodos más largos de ausencia de precipitaciones. Aunque en términos absolutos la cantidad de lluvia cambia poco, el efecto de esta tendencia climática es que la misma cantidad de lluvias cae en periodos de tiempo más concentrados. Efectivamente es siempre mayor el número de desbordamientos y de deslizamientos relacionados directamente con el siempre más grande riesgo hidrogeológico. Aluviones como los ocurridos en Piamonte (1994), Versilia (1996), Sarno (1998), Calabria y Piamonte (2000), hasta los más recientes en Valboite (BL), Messina y el deslizamiento impresionante de Vibo Valentia, no se tienen que gestionar sólo como emergencias sino que se tienen que solucionar con actuaciones programadas de desarrollo consciente del territorio por parte de las autoridades competentes. Pero lamentablemente desde la Ley Galli de 1994 hasta la Directiva Agua del 2000 y los proyectos desarrollados por las autoridades de cuenca hídrica, se ha hecho mucho sobre el papel mientras permanece concretamente el riesgo hidrogeológico. www.baygar.com